El pasado 31 de marzo tuvo lugar en el salón
de actos de nuestra sede social la Asamblea General
Ordinaria correspondiente al año 2009.
Una Asamblea que convoca anualmente la Junta de
Gobierno del Colegio y en la que pueden participar
todos los colegiados para debatir y decidir sobre
el conjunto de actividades, proyectos y realizaciones
propuestas por la dirección del Colegio,
con el fin de cumplir con las estrategias y objetivos
que se pretenden alcanzar para consolidar nuestra
corporación.
El acto comenzó con la intervención
de nuestro secretario general, José María
Quiza, quien dio lectura para su aprobación,
si procediera, al acta de la Asamblea celebrada
en 2008, que fue aprobada por unanimidad.
A continuación, cedió la palabra
a Francisco Javier Cordero, presidente del Colegio,
para que expusiera el preceptivo informe anual
a la Asamblea. Nuestro presidente, tras agradecer
y dar la bienvenida a los compañeros asistentes
a la misma, así como a los miembros de
la Mesa que le acompañaban, dio lectura
a su informe, que comenzó subrayando el
importante papel que cumplen las Asambleas en
el momento de encarar las tareas relativas a la
dirección del Colegio, y el ejercicio de
responsabilidad que se deriva de ello, si queremos
defender los intereses de nuestro censo y la profesión.
Más adelante, nuestro presidente se refirió
al momento por el que atraviesa la economía
española e internacional, inmersas en una
de las crisis más profundas que ha conocido
nuestra historia reciente. Una crisis que está
incidiendo en casi todos los sectores de la producción
y los servicios, de los que el comercio y la actividad
de intermediación en la venta han sufrido
especialmente su impacto. “En este sentido
- afirmó nuestro presidente - tampoco el
Colegio ha podido sustraerse a estos embates de
la crisis, en la medida que constituimos un colectivo
profesional vinculado al comercio y relacionado
con todos los condicionantes que puedan afectar
a este importante sector de la economía.
Todo ello, como es natural, se ha traducido en
un resultado que también produce inquietud
en nuestra entidad corporativa, que contempla
con preocupación la deriva de esta crisis
y las consecuencias que pueda tener para su censo.
Sin duda alguna - añadió - se avecinan
circunstancias difíciles para nuestra actividad
laboral, de las que la incertidumbre sobre lo
que nos espera quizá sea su efecto más
alarmante y demoledor, por encima incluso del
alcance real de la propia crisis”.
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